La tradición es la transmisión de costumbres hecha de generación en generación, así que para un pueblo, esas tradiciones son las que lo moldean y lo conforman con una identidad propia. De este modo, el proceso se puede resumir en que la tradición, las costumbres, hacen a los pueblos y no los pueblos a la tradición.
En Canarias, como en cualquier rincón del mundo, nuestras condiciones históricas, climatológicas, geográficas, sociales, etc han ido conformando una identidad; una canariedad. Esta está influenciada por diferentes factores y procedencias, desde el sustrato indígena amazigh hasta las aportaciones más o menos aceptadas o impuestas de otras latitudes. En cualquier caso, nuestra interpretación de esas incorporaciones foráneas ha servido, también, para forjar nuestra idiosincracia. Lo que aquí nació y lo que aquí se trajo, pasó por nuestras manos y se convirtió en un elemento más del ser canario.
Hoy en día nos enfrentamos a una "evolución cultural" con unos matices muy diferentes. Ya no somos nosotros, en Canarias, quienes fabricamos o moldeamos las señas que nos van haciendo como pueblo y modificando en función del paso del tiempo y las circunstancias. Hoy vivimos un proceso de clara invasión cultural y asimilación, sin discusión ni adaptación, por parte de nuestro pueblo.
