Tras años de tiras y aflojas, de desperdiciar dinero público, de muchas voces en contra de un proyecto faraónico, ahora el Gobierno de Canarias llega a un acuerdo de espaldas al pueblo canario con la familia de Chillida para llevar a cabo la destrucción de Tindaya. Lo querían hacer por las buenas o las malas y han aprovechado la mala situación económica, social y laboral para ofrecer a los majoreros unas migajas de los pingües beneficios que aportarán a las empresas Canterías de Arucas, Cabo Verde y diversas constructoras españolas.
